Historia del almacenamiento; de las tarjetas perforadas a la nube

En la actualidad estamos acostumbrados a contar un almacenamiento informático hiper desarrollado y de altas capacidades, pero no siempre fué así.

Cristina Cueto

27/04/2021

disquetes

¿Recuerdas cuando almacenabas disquetes, esos cuadrados de plástico con un disco en su interior que nos permitían almacenar lo que hoy sabemos que es una cantidad ínfima de datos? Ha llovido ya, y mucho, desde que comenzamos a almacenar datos en plataformas informáticas.

Todo empezó hace ya 70 años...

Los comienzos del almacenamiento de datos se sitúan antes de la aparición de los disquetes. Hablamos de las tarjetas perforadas, las cuales, a través de código binario, permitían guardar datos. Si bien estas tarjetas tienen su origen en 1725, cuando los franceses Basile Bouchon y Jean-Baptiste Falcon, utilizaron rollos de papel perforados para controlar sus telares textiles, no fue hasta los años 50 cuando empezaron a comercializarse, de la mano de IBM, como el principal medio de ingreso y almacenamiento de datos a nivel mundial.

Unos años más tarde, llegando ya casi a los años 60, empezaron a utilizarse las cintas magnéticas para el almacenamiento de datos. Más conocidas en el mundillo popular como las cintas VHS o los cassettes, fueron un importante hito en el mundo de la informática. El almacenamiento que permitían respecto a las tarjetas perforadas era mucho mayor, una sola cinta, la cual podía llegar a los 10MB, podía sustituir 10.000 tarjetas.

Con la aparición de los Disquetes, el almacenamiento de datos informáticos empieza a expandirse a otras vertientes

Ahora si, llegamos a la era de los Disquetes, primero de 5,25” en los 70 y más tarde, ya en los 80, los de 3’5”. Aquí el almacenamiento de datos informáticos empieza a expandirse a otras vertientes, como fueron los disquetes de videojuegos. En los 80, los disquetes ofrecían una capacidad de almacenaje de 1,44MB o lo equivalente a casi 400 páginas de texto. Un hito sin precedentes.

Tras esto, en los 90, el desarrollo del almacenamiento empezó a acelerar, aparecieron los ‘Discos ZIP’, los cuales tenían una capacidad de 100MB, alta velocidad y como novedad, permitían a los usuarios, hacer copias de seguridad de sus discos duros así como transferir archivos grandes con facilidad.

El almacenamiento en la nube permite acceder a los datos desde cualquier lugar con conexión a internet y además tiene una capacidad prácticamente ilimitada

Una de las grandes revoluciones llegó con los CD-Rom. Un gran cambio que llegó a industrias como la música o el cine, a los videojuegos y a otros mercados. Su capacidad era de 700 MB, 450 veces la de un Disquete.

En el siglo XX la revolución del almacenamiento informático continuó avanzando a grandes pasos. Las Unidades Flash, más conocidos como USB, y los Discos Externos revolucionaron la forma en la que los usuarios finales guardaban la información. Ambas aportaron la novedad de poder grabar y modificar los datos y además la capacidad pasa a medirse en GB. Hoy cualquier usuario tiene a su disposición un ‘USB’ común en el que almacenar 16, 32, 64 GB, o un disco duro externo de 1000 GB, o lo que es lo mismo, 1TB.

nube

Y por fín, llegó la nube…

En la actualidad, tanto particulares como organizaciones empresariales, hacemos uso de un sistema de almacenaje diferente denominado ‘la nube’/cloud, que no es otra cosa que un servicio informático que procesa y almacena datos por medio de una red de servidores interconectados. Hoy en día, el cloud computing en la tecnología predominante en la prestación de servicios de TI, y en lo que se refiere al almacenamiento, permite acceder a los datos desde cualquier lugar con conexión a internet, y además tiene una capacidad que es prácticamente ilimitada.

Actualmente, el mundo del almacenamiento se encuentra en un proceso de convergencia entre el almacenamiento físico y las nuevas tendencias, entre las que cabe destacar el big data, la hiperconvergencia o el almacenamiento flash.

¿Cómo elijo la mejor nube?

La nube presenta hoy un sinfín de ventajas, que hacen que sea un servicio muy interesante, tanto para usuarios particulares como para empresas. La oferta de mercado es muy amplia y a priori la diferencia es poca entre unos y otros servicios, pero siempre es mejor ir al detalle y analizar por partes prestaciones como son:

  • Costes: es quizás el punto donde más se fijan los clientes a la hora de comparar. Los proveedores suelen ofrecer diferentes modelos de suscripción en función del volumen de almacenamiento, pero también en cuanto a las funciones que pueden prestar.

  • Fiabilidad y soporte: el almacenamiento en la nube tiene que ver principalmente con la fiabilidad de servicio y la oferta de un buen soporte que garantice el acceso a los archivos en todo momento y que mantenga informado al usuario sobre novedades, problemas o cambios.

  • Usabilidad: ésta juega un papel importante. Al contratar un servicio de almacenamiento en la nube debería permitirnos la carga y descarga de archivos de forma intuitiva desde cualquier tipo de terminar, así como permitir un trabajo en colaboración fluido.

  • Seguridad: debe ser el aspecto más importante por considerar. Si bien los servicios en la nube también son vulnerables, hay que intentar asegurar lo máximo posible. El proveedor debe asegurar la protección de todos los archivos y datos de los usuarios. En la actualidad, los centros de datos modernos, los cortafuegos o las copias de seguridad están entre las medidas más importantes de seguridad.